EL PODER DE LOS INTROVERTIDOS

“El hecho de que el círculo de mis pensamientos sea más pequeño hace que yo lo recorra con más rapidez y frecuencia, y justo por ello puedo utilizar mejor mi pequeño patrimonio y producir mediante la forma una multiplicidad que le falta al contenido. Usted tiende a simplificar su gran mundo de ideas, yo busco variedad para mis pequeñas posesiones. Usted tiene que gobernar un reino, yo sólo una familia un poco numerosa de conceptos

Palabras dirigidas a Goethe y escritas en 1794 por el conocido filósofo alemán Schiller, quien, según Carl Jung, psicólogo y psiquiatra suizo, se trató de una figura renombrando de carácter introvertido.

Pero ¿Qué significa ser introvertido dentro del marco de una sociedad opulenta y sobrestimulada?

Vivimos en una sociedad occidental donde se premia la extroversión. Donde ser una persona habladora, que le gusta ser el centro de atención, es “sociable”, y disfruta de estar rodeada de muchas personas es sinónimo de “normalidad”, de “salud mental”. Desde pequeños a adultos, en nuestros hogares, en nuestros trabajos, escuelas, universidades… donde sea que nos encontremos, la estructura de formación social moderna se basa en un solo axioma “Ser extrovertido es sinónimo de éxito”.

Pero, no es ninguna novedad afirmar que, hoy en día, son más los mitos que las verdades en torno a la figura del introvertido. 

Según encuestas laborales, realizadas mayormente en oficinas de Estados Unidos, el 40% de las personas son introvertidas y el 20% intermedias. Pero admitir esto suele ser motivo de vergüenza, puesto que nos han enseñado que “está mal”.

Sin embargo, y afortunadamente, los principios de esta tendencia están comenzando a ser cuestionados. En el marco de estas nuevas ideas encontramos a figuras como Susan Cain, la autora estadounidense conocida por su bestseller “EL PODER DE LOS INTROVERTIDOS en un mundo incapaz de callarse”. En él, la escritora cuestiona la “cultura de personalidad” occidental donde los hombres de negocios extrovertidos son los únicos que prosperan, y propone estrategias que ayudarán a los introvertidos a desprender su máximo potencial.

Hoy en día es muy común oír a madres inexpertas, maestros “modelos” y jóvenes poco pensantes criticando a tales personas. El introvertido se lo confunde, la mayoría de las veces, con la persona tímida. Cuando estos últimos son quienes evitan la comunicación por motivos relacionados con la inseguridad, fobia social, miedo al rechazo, entre otras.

He oído un sin número de veces que socializar es “normal”. Las personas se figuran a sí mismas que la introversión es una especie de patología. Madres que dicen “Mi hijo es muy callado y tiene que aprender a socializar”. Profesores que comentan “Quien no participa en la clase ni hace preguntas es porque no está interesado o no está prestando atención”. Y con ello proponen un sistema de “incentivo” donde se califica la participación en clase.

La gente de este carácter necesita un espacio acorde a su propio desarrollo personal. Colocarlos en un entorno donde no se apremian sus cualidades, sino que por el contrario, se los “amenaza” para que se “adapten” y respondan como el modelo impuesto, lleva consigo resultados nefastos que pueden, inclusive, reincidir en la persona, haciéndolo sentir marginado y avergonzado de su propia naturaleza psicológica.

Si bien una persona no es 100% introvertido o extrovertido, lo cierto es que veces resulta conveniente adaptarse a la situación y poner en prácticas técnicas de supervivencia sin esforzarnos por ser personas que no somos. Los padres deberían ayudar a sus hijos a relacionarse, pero no a socializar. Y para esto, no es necesario etiquetarlos ni obligarlos a enfrentar situaciones angustiosas de manera abrupta. A esto sumemos el hecho de que los introvertidos deberían conocer más sobre las nuevas propuestas a favor de sus personalidades para comenzar a aceptarse y centrarse en sus capacidades. De esta manera, podrán también, adentrarse en terrenos más aptos a sus necesidades, como la pintura, la escritura, etc.

Albert Einstein, Gandhi, Bill Gates y muchas otras personas exitosas fueron y son introvertidos.

Es lógico que muchos psicólogos contradecirán estos argumentos, diciendo que este tipo de gente no sabe enfrentarse a situaciones en público, que no saben demostrar su potencial ni apreciar la comunicación social… Pero yo me opongo firmemente a estos estereotipos sin sentido. Un introvertido puede ser incluso un mejor líder, capaz de escuchar con atención al resto de las personas, poseedor del talento de las palabras para expresarse con elocuencia y sabiduría, y sujetos una menor impulsividad que los intercepta en una mejor toma de decisiones para el bien general y no su propio ego…

Estamos hablando, por lo tanto, del mito del liderazgo. Como dice el profesor de psicología de negocios de la University College, Chamorro-Premuzic:”Esta idea se basa en la falsa premisa respecto a que la actividad equivale a productividad, que la confianza es una señal de competencia”

¿Dónde quedó el apreció por las artes? ¿A dónde se fue la búsqueda del conocimiento propio? ¿Tan importante resulta la imagen externa? ¿En qué nos convertimos y qué legado dejaremos perpetuando estos valores falaces y estrafalarios?

“Quien no tiene demasiado en su interior precisa de una fachada recargada para alardear y sentir la ilusión de que alguien o algo llena aquel vacío persistente” había escrito Anne Brontë en uno de sus libros.

Ser introvertido es como ser el animal que contradice las “leyes naturales” para dejar de ser gregario y vivir acorde a sus principios irracionales. ¿Tan ensordecida está la sociedad de sus propios alaridos de agonía? ¿Tan obstaculizada y cegada por el bombardeo mediático puede estar que precisa de falsos valores para moldear las masas sociales?

Escuchar con atención, ser buen consejero, poseer el don de la creatividad, preferir la tranquilidad, valorar las verdaderas amistades y las conversaciones enriquecidas, no estoy segura cuándo comenzaron a considerarse principio antitéticos al ciudadano/na modelo.

En conclusión, ser introvertido debería dejar de considerarse un mal, para pasar a ser una nueva forma de potencial humano. Como diría Chamorro-Premuzic “El secreto es verlo como un conjunto”. Introvertidos y extrovertidos no son verdaderos polos opuestos. Al fin y al cabo estamos hablando de personas con iguales necesidades, sueños, esperanzas, desilusiones…  La sociedad verdadera no es ni una ni la otra, sino que se trata de un reino de ambiversión.

Pero, para liderar, se necesita excluir. Los introvertidos somos muchos, y podemos usar ese potencial para triunfar. Ejemplos hay muchos, y una representante actual de ello es la periodista británica Tazeen Ahmad.

¿La única forma de tener éxito es hacerse notar? La respuesta es no. El secreto está en dejar de creer falsos preceptos sociales para tomar nuestras propias “razones de marginación” y convertirlas en un motivo de admiración. En la soledad pueden nacer grandes ideas, y del autoconimiento y el arte de la contemplación surgen las obras más maravillosas que el ser humano es capaz de crear con sus propias manos.

De esta manera, los introvertidos crearán un verdadero espacio y se harán de una voz imposible de no oírse, dentro de “un mundo incapaz de callarse”.

“El sesgo en contra de la introversión conduce a una colosal pérdida de talento, energía y felicidad”.

SUSAN CAIN

SUGERENCIA: CONFERENCIA PARA TED POR SUSAN CAIN.

Nota: audio y subtítulos en inglés.

FUENTE IMAGEN: www.guillemrecolons.com

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