EL FALSO FEMINISMO (PARTE III)

Si nos has leído la PARTE I y PARTE II te recomiendo que lo hagas antes de continuar...

Como he descrito en mis publicaciones anteriores sobre el feminismo, este movimiento ha y continúa siendo criticado como cualquier fruto en el árbol de la polémica.

Uno de los mayores problemas que está sufriendo, como ya he dado a entender, es el influjo de críticas alrededor de la violación a la deseada igualdad. La mayoría de las personas que se oponen al feminismo (sin incluir al machismo) consideran que el feminismo se ha tornado en una lucha exclusiva para la mujer donde, o bien se la termina hegemonizando, o bien, simplemente colocándola en un puesto único de víctima, considerando a los hombres intocables por cualquier aqueja social, económica, política o sexual.

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No podemos hablar sobre generalidades sin cometer alguna injusticia. Es reconocible que existen grupos de feministas que realicen activismos exagerados y de tales características. Pero no todas las personas feministas ignoran los males que aquejan a la población masculina. Lo cierto es que cuando una lucha se centra en un determinado grupo, está tomando en su poder un determinado mal que no necesariamente está negando la existencia de otros solo por no mencionarlos o incluirlos en la lucha. Afirmar lo contraria sería como cometer una “argumento a silentio”. Caso distinto es cuando no encontramos ningún reclamo o lucha al respecto, pero no por esto debemos inculpar a los otros colectivos que luchan por lo suyo.

Si tuviéramos que analizar al feminismo de raíz, deberíamos considerar todos los logros beneficiosos que han sido fruto de ello. Y por el otro lado, mencionar en lo que se ha convertido para muchos.

Para empezar, el feminismo no es el machismo femenino. Su propia definición aclara explícitamente que busca alcanzar la igualdad de la mujer frente a las desventajas para con el hombre. Al mismo tiempo, se opone a la jerarquización y a los roles de género, lo que incluye a hombres y mujeres por igual. Esto implica que rompe los estereotipos creados desde antaño, o según la sociedad dominante.

Este movimiento ha creado un amplio edificio teórico de literatura feminista, críticas y teorías cinematográficas, la teoría Queer, ramas filosofícas, críticas varias… Ha tenido un gran impacto en las leyes, en cuestionamientos sobre la imagen de la mujer y su rol en la sociedad.

Sin embargo, parece que cuando se decide destruir al feminismo, estos beneficios resultan ofuscados y sin validez. Sí, muchos opinan que estos beneficios al ser dados por hechos hacen al feminismo ahora una herramienta obsoleta e innecesaria. Pero díganme ¿todavía no hay nada más por qué luchar en pos de la mujer? ¿Ya se ha alcanzado el poderío femenino en todo el mundo?

Las y los antifeministas argumentan muchas veces que el feminismo moderno se trata de victimización, exageración e ignorancia sobre el malestar social masculino.

Se opina que se ha transformado en un sistema de creencias que presenta una visión distorsionada de la realidad, basándose en rasgos propios de la misandria y creando una cultura de la violación.

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“Voy a darte algo MUY PRECIOSO, algo para que lo guardes siempre. Se llama la “tarjeta de género…” / “Ahora, no importa QUÉ suceda, o lo que los hombres hagan o te digan, tú NO DEBES sacarla”. // “Ellos pueden llamarte con horribles nombres, burlas sarcásticas, amenazarte, herirte, dispararte en la cabeza, pero tú NUNCA JAMÁS debes usarla…”// “… porque ESO podría darte una VENTAJA INJUSTA”.

 

 

Se lo ve como el destructor de los viejos valores y modelos tradicionales, como la familia. Mucho de esto responde a una causa muy utilizada cuando se dice que fue el medio para alcanzar el plan de la burguesía financiera para la esclavitud definitiva, ya que como muchos sabemos, la inclusión ampliamente dicha de la mujer en el mundo laboral se dio principalmente tras la Segunda Guerra Mundial, momento en el cual se desata la Guerra Fría y se revolucionan las grandes multinacionales de hoy en día. Aun así, la mujer ya había sido incluida durante la Revolución Industrial, pero no en todos los rubros posibles, sino en trabajos machistas que se reconocían como aquellos comprendidos por los “talentos naturales y necesarios de la mujer”, como lavar, planchar, coser, etc.

 

Esto ha generado una destrucción en las familias nucleares, teniendo en cuenta también el derecho al divorcio. Y si bien es cierto que, especialmente en países desarrollados, los niños son cada vez más ignorados por sus padres que trabajan sin parar, eso no significa que la mujer deba seguir con los roles prehistóricos de la crianza de los niños. Sí, parte de esta revolución responde a un modelo en busca de mayor fuerza laboral, pero entonces no se debería culpar al feminismo por ello, sino a la organización que nos rige como personas.  Trabajar es valerse por uno mismo, ¿qué pasaría si un día la mujer se encuentra en peligro en su propio hogar y no puede escapar porque no tiene dinero ni manera de sobrevivir alguna?

Otros de los argumentos antifeministas sostienen que una mujer ahora no puede tener hijos libremente ni ser amas de casa por elección propia sin ser criticadas.

También acusan a aquellas ramas en contra de los roles de géneros de negar las evidencias biológicas, neurológicas y químicas, es decir el dimorfismo sexual.

Una campaña virtual muy conocida en contra del feminismo es #WomenAgainstFeminism (Mujeres en contra del Feminismo), hashtag de Twitter, Fecabook, YouTube y Tumblr, existente desde el 2014 que ha nacido como respuesta a la anterior campaña del 2012 “Who needs Feminism?”, a favor de la lucha feminista.

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“¡Yo no necesito el feminismo, porque el feminismo REAL es sobre iguales oportunidades y respeto for las mujeres. NO abortos, libre control de nacimiento y la habilidad de caminar alrededor como una desvergonzada ramera mientras condeno a la población masculina por haber nacido!” // “Yo no necesito el feminismo; el feminismo promueve hacer a los hombres nuestros enemigos. Los hombres no son nuestros enemigos- Ellos son nuestros amigos 🙂 Una antifeminista”. // “Yo no necesito el feminismo porque si estoy usando un top como éste, ¡yo QUIERO que tú mires!” // “¡Yo NO necesito feminismo porque no soy una manipuladora, idiota jugando a ser víctima!”.

 

 

Dicha campaña virtual consiste en mujeres que publican fotos de sí mismas con pancartas hechas a mano donde enumeran sus razones en contra del feminismo contemporáneo.

Lo beneficioso de esta campaña es que deja abierto varios planteamientos sobre algunos baches en el feminismo. Estas mujeres consideran que ya no es necesario en el Occidente porque ha alcanzado todas sus metas.

Antes de debatir los contraargumentos es bueno reiterar ciertas definiciones.

Para comenzar, ya hemos definido 2 palabras claves: feminismo y patriarcado.

Ahora bien ¿qué es la misandria? Muchos sabrán que la misoginia se refiere al trato machista y sexista que aprueba el abuso y  maltrato hacia la mujer. La misandria es lo mismo pero por parte de una mujer hacía un hombre. En términos más técnicos, es un neologismo que abarca el odio y el desprecio, con comprensiones psicológicas e ideológicas que buscan la aversión hacia el hombre.

El “hembrismo” es un neologismo español sinónimo de la misandria que se define como el sesgo hacia al hombre a partir el autoritarismo feminino.

“Feminazi” es otro término muy utilizado también, que tiene un sentido peyorativo y describe a las mujeres que se creen en la superioridad de su sexo frente a los hombres, mediante prácticas totalitarias.

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Este acrónimo nació en la década de 1990 y fue populariza por el locutor de radio estadounidense Rush Limbaugh para referirse a las mujeres que defendían el derecho al aborto, relacionando esto con el Holocausto.

Él aludía a las feministas que tornaban esta lucha en fanatismo y forma de vida.

Hoy en día, el término relaciona el despojo de los derechos como humanos que sufrieron los judíos durante el Holocausto, afirmando que la misma filosofía violenta es aplicada por esta clase de mujeres. Sin embargo, en aquel entonces, críticas como Gloria Steinem afirmaron que el término es cruel y anti-histórico porque Hitler sentó las bases de su poder en contra del feminismo y declaró al aborto un crimen de Estado, provocando que muchas mujeres, partidarias de esta lucha, huyeran de Alemania.

Ahora bien, como se puede ver, feminismo no es lo mismo que hembrimo, feminazismo o misandria. Existen mujeres que se hacen llamar feministas y cumplen con lo citado por sus antónimos. ¿Eso convierte al feminismo en su pariente? No. Es falso feminismo.

El movimiento busca IGUALDAD Y LIBERTAD. Esto implica que las mujeres y los hombres sean absolutamente libres de decidir por sus vidas sin transgredir la libertad ajena. Y esto implica decisiones como el trabajo, el estudio, la ropa o el estilo de vida. El feminismo le ha dado un nuevo lugar a la gente transexual, homosexual, asexual o nominal. Si bien, no se puede negar que somos una especia con dimorfismo sexual, la elección de gustos y talentos es totalmente ajena a los genitales y la producción de hormonas. Por otro lado, no es menester ignorar que muchos estudios sugieren que el cerebro femenino y masculino cuenta con ciertas diferencias. Muchas áreas de dedicación requieren más sensibilidad e implicaciones de ciertas zonas o hemisferios del cerebro. Pero esto no crea una división sine qua non entre el hombre y la mujer, y mucho menos tiene relación con la sexualidad, que de ser así, tampoco tendría que ser tema de repercusión. Si una mujer mecánica es lesbiana o un hombre bailarín de ballet fuera gay no debería ser esto tema de insulto. Nadie utiliza el término heterosexual con sentido peyorativo. Y el feminismo, busca exactamente evitar esto.

Tampoco, se busca crear un ideal de mujer y hombre perfecto, aunque es bien sabido que siempre se llega a ello. Si una mujer desea ser ama de casa por voluntad propia es defendible porque asumió su libertad. De hecho, el feminismo busca que las tareas del hogar sean renumeradas y revestidas con mayor prestigio social.

En el mundo, ningún país ha logrado eliminar la brecha de sueldos laborales entre hombres y mujeres. Según la OCDE, los países miembros reconocen un 17% de diferencia salarial, principalmente por causas discriminatorias. En esta categoría, se incluye las reservas de empleos malos y ocupacionales a las mujeres.

Todavía no se ha logrado eliminar el estereotipo de la sexualidad donde un hombre es bien visto si tiene muchas amantes y una mujer no. Es decir, el tabú en torno al sexo por placer. Esto abarca todos los estereotipos posibles donde se definen las malas conductas como naturales en el hombre y, por ende, inevitables, como la falta de autocontrol, la lujuria, la violencia, la dominación, etc.

Ahora, por el otro lado, el hombre también sufre bajo, lo que muchas feministas aluden, el Patriarcado.

El patriarcado ha creado dos figuras: la mujer sumisa y el hombre “fuerte y dominante”. Como decía Menón a Sócrates “(…) la virtud del hombre consiste en estar en posición de administrar los negocios de su patria (…). El deber de una mujer consiste en gobernar bien su casa, vigilar todo lo interior, y estar sometida a su marido. (…)”.

Ya hemos hablado de lo injusto e ignominia de lo referido, hacia la mujer. Ahora, ¿qué pasa si un hombre no es bueno en los negocios, por ejemplo? ¿Es menos hombre por ello?

El modelo patriarcal, no afecta ni afectó solo la mujer, sino también al hombre. En sus tiempos de antaño, es reconocible que perjudicó en mayor proporción al sexo femenino, pero no dejó de lado al hombre, que debía tener “virtudes” como ser bueno en la batalla y siempre tener que cumplir con el rol de hombre fuerte que protege a la familia. Ni hablar de los patrones de comportamiento como llorar en público o expresar sentimientos.

Uno de los primeros estudios que se encargó de reconocer la violencia hacia el hombre fue “El Síndrome del Hombre Golpeado” dirigido por Suzanne K. Steinmetz en los ’70. En él se definieron los rasgos físico-psicológicos de las parejas que sufren violencia de pareja. Según la investigación, más del 20% de las amenazas de parejas provienen de mujeres. Supuestamente, el 93% de las parejas utilizan la violencia verbal y el 60% la física. La conclusión fue que la mujer tiene mucha tendencia a la violencia física también pero que se reprime o termina inclinándose por la violencia verbal, mientras que el hombre la supera en un 31% con agresiones como tomar a la mujer por la fuerza.

Estas investigaciones, no obstantes, tuvieron mucha repercusión. Varios opositores argumentaron que Steinmetz no diferencia la violencia como agresión o defensa propia; que es fácil calumniar cualquier acto de la mujer como violencia fuera del modelo de sumisión y abnegación. O que no es lo mismo la violencia doméstica que la disciplina a un niño rebelde, argumento terriblemente falso y estúpido, muy típico de aquel entonces, pensar que golpear a un niño porque se portó mal no era lo mismo que golpear a una mujer “injustamente” (como si alguna vez resultara justo golpearlas, sin incluir la defensa propia en casos muy extremos).

Por otro lado, muchas personas afirman que las mujeres son más asesinadas que los hombres. Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, el 78,7% de las víctimas de homicidio son hombres, siendo Suazilandia y las Islas Vírgenes Británicas los países con mayor incidencia. Lugares como Nueva Zelanda, Tonga, Japón, Islandia, República de Corea, Letonia y Hong Kong, en cambio, era mayor el porcentaje de mujeres asesinadas.

Algunos estudios sugieren que esto se debe a que las mujeres no tienen tanta tendencia a la violencia física sino al comportamiento pasivo-agresivo como el ostracismo, los rumores, terminar una amistad en sentido vengativo, etc. Otros estudios sugieren que de dos a tres mujeres tienen a empezar la agresión no recíproca en una pareja, siendo, sin embargo, ellas quienes más lesiones físicas sufren.

La psicología evolucionista propone que estos patrones de comportamiento se deben a la prehistoria cuando los hombres tenían mayor éxito reproductivo a través de la poliginia, llevándolos a luchar con otros machos por la hembra. Al ser ésta última la encargado de las crías y el hogar no podía correr el riesgo de morir, así que adquiría conductas violentas-pasivas sin arriesgar su vida.

Por culpa de este estereotipo masculino, la violencia contra el hombre, problema sustancial digno de mención, sigue siendo considerado un tabú. Y esto incluye los trastornos alimenticios. Siendo esto último, muchas veces ignorado, como si fuera un problema pasajero, mientras que en la mujer se lo toma como algo tan común que hasta pasa a ser un problemilla y no una problemática seria hasta que se llegan a extremismos.

Según la publicación “Aggresive Behaviour”, las mujeres denuncian más comúnmente y con mayor rapidez los ataques violentos, mientras que los hombres o no son tomados en serio o temen hacerlo por ser considerados homosexuales o poco hombres. En el caso de los homosexuales también se cumple ya que, por ejemplo, muchas denuncian de violaciones no se consideran por la falsa premisa de que tienden a tener fantasías sobre ser violados.

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Gran parte de estos enfoques se centran en la diferencia de potencia física de un hombre, ya que un golpe de ellos no tiende a ser lo mismo que el de una mujer, pero esto no cualifica a nadie como digno de golpear a alguien.

Según un estudio en 1999 en Inglaterra, un 2, 89% de hombres confesaron haber sido violados de alguna manera o tocados no consensuadamente en la niñez, mientras que en la población homosexual, el 27,6% había confirmado lo mismo.

En cuando a la guerra, desde la Antigua Persia y las Cruzadas, los hombres tendieron a sufrir de violaciones o castración como estrategia de tortura psicológica y física que busca desmoralizar al enemigo. Las leyes, sin embargo, siguen sin reconocerlo como crimen sexual, etiquetándolo de crimen de guerra o tortura. En las situaciones bélicas, además, como la Guerra de Kosovo, los niños y hombres ocupan la población que tiende a ser más diezmada. En gran parte, esto se debe a que el hombre es quien tendía a ser enviado a la guerra.

Estas cifras demuestran que el hombre también está en desventaja y sufre muchos males sociales. Al fin y al cabo, son tan humanos como las mujeres. Pero eso no significa que la mujer haya dejado de sufrir violencia de cualquier tipo. Según la ONU, el 50% de la población mundial femenina sigue sufriendo violencia y que el 70% de ella lo han sufrido alguna vez.

Según dicho organismo, el 38% de las mujeres también son asesinadas por su pareja o en el ámbito en el que viven, siendo a su vez el 35% de ellas víctimas de algún abuso en dicha estadía.

120 millones de niñas han sufrido violación o contacto no consensuado. La trata de personas sigue siendo un problema serio en todas partes del mundo y millones de niñas siguen sufriendo la ablación genital, inclusive en algunas comunidades de Occidente.

Mencioné que en las guerras los hombres son violados o castrados como método de intimidación y desmoralización al enemigo, eso no deja de lado a las mujeres, que por supuesto lo sufren y lo sufrieron sin cesar, siendo muchas veces forzadas como parte de humillaciones en público, frente a sus familias, o bajo amenazas para que fueran en manos de alguno de sus familiares como padre o hermanos.

En países, como China en 1978, donde se impuso la cultura del “niño hijo único” los números de abortos por selección han aumentado, con tal de evitar el nacimiento de niñas.

Si todas estas cifras y datos hacen que sigas pensando que el feminismo es innecesario y obsoleto es porque no lo has entendido bien o no quieres comprenderlo. Si piensas que el mundo ya ha alcanzado el poderío de la mujer y que ya no sufren ningún mal es porque o bien has vivido toda tu vida sin sufrir ninguna clase de represión y rodeada de gente de igual cualidad, y no quieres mirar a tu alrededor o bien porque afirmar que la mujer sufre desigualdad y abuso, consideras que sería como negar que el hombre también se halla en un status similar, inferior o superior.

Al fin y al cabo, cuando hablamos de problemáticas sociales es sobre humanos, ser hombre o mujer no tiene nada que ver.

La lucha a favor y en contra del feminismo se ha vuelto en una guerra de sexos y una especia de competencia por ver quién es más víctima o menos, como si eso ayudara realmente a resolver los problemas.

Si algún día de tu vida no has oído ningún comentario machista o sexista de cualquier tipo ni has conocido a nadie que haya sufrido violencia, le doy la bienvenida para que se queje de cualquiera de este tipo de luchas. Pero no se debe olvidar que ello sería argumentar en base a un razonamiento únicamente vivencial, porque que tú no hayas vivido algo no significa que no esté sucediendo en el mundo. Y que una experiencia haya sido como tal no desarrolla un conocimiento irreprochable, solo forma una experiencia defendible circunstancialmente. Porque un hombre o una mujer hayan abusado de su pareja no significa que todas las parejas son así o que todos los hombres o mujeres son así. Crear datos y darlos por hecho basándonos en una única prueba vivida por nosotros no nos vuelve aptos para crear posturas y atacar otras indefectiblemente.

Todavía hay muchos cabos sueltos y dificultades que enfrentar. El feminismo ha logrado objetivos sin precedentes y sigue haciéndolo. De hecho, si no fuera por él no estaría aquí escribiendo estas palabras ni tendría un pequeña voz con la cual opinar por el simple hecho de que soy mujer. Pero ¡esperen! Me faltó decir que si fuera hombre tampoco podría, porque decir algo así en una época no feminista equivaldría a ser acusado de cualquier manera despectiva por no pensar “como hombre”. Así que feminismo no solo encierra a la mujer, una palabra que destila mucho de por sí sola.

No te invito a que aceptes o rechaces el feminismo. Es tu elección. Pero sí te invito a que pienses al respecto y consideres si es crítico tacharlo de una sola cosa sin más ni menos, seas hombre o mujer.

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No olvides que el feminismo es mucho más que sufragio y derecho al trabajo. No olvides que es la suma de las voces de todos los oprimidos y oprimidas que lucharon y de quienes no pudieron o todavía no pueden luchar.

 

<<El feminismo es una forma de vivir individualmente y de luchar colectivamente>>

Simone de Beauvoir.

 

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www.belelu.com
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4 comentarios en “EL FALSO FEMINISMO (PARTE III)

  1. Me han parecido interesante tus reflexiones Tessa. Sobre el tema, bastante intrincado, por cierto, pienso de forma bastante cercana a ti. No obstante, me gustaría observarte algo que te puede ser de algún interés. En realidad, la primera vez que se utiliza el término feminismo es a finales del siglo XIX para denominar, en Francia, un patología médica, aquella que hace que los hombres asumieran rasgos femeninos. Pienso que volver sobre este origen puede ser de alguna utilidad para reflexionar sobre el feminismo.
    Por otro lado, me gustaría agregar que, probablemente, la desidia que generan los malos feminismos puede tener algo que ver con desamparar a la familia, y en cierto aspecto, al hombre. No digo esto en términos conmiserativos, sino más bien, y concretamente, para señalar lo siguiente: con las ganancias de autonomía de la mujer el hogar ha sufrido transformaciones que el hombre, ni la mujer, han sabido asumir. Ciertamente, ahora parece bastante vago que rol debería asumir el hombre, y al mal feminismo esto parece no importarle, lo que me parece un error en razón de que si no puede las mujeres ayudar al hombre a aprender su nuevo rol, las transformaciones serán, como me parece que actualmente lo son, vividas con desidia y recelo.

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    • Excelente aporte Martín. Principalmente quisiera darte las gracias por haber leído mi post y haber comentado aquí.
      El muy buen dato que has acotado es totalmente cierto. De hecho, fue utilizado en un ensayo médico de Ferdinand – Valérie Fanneau para referirse a los individuos tuberculosos que tras sufrir una infantilización en el cuerpo derivan en la posterior feminización del mismo. Curioso dato. Nuestros rasgos biológicos siempre van a ser un constante obstáculo con la política y la sociedad. El término volvió a utilizarse tiempo después. Muchas veces para criticar a aquellos hombres que apoyaban a las mujeres, en pos de declararlos “hombre-mujer”. Aquello demuestra que la imposición del dogma machista no solo oprimió a las mujeres, sino también a aquellos hombres que se decidieron a luchar por lo mismo. Nombres o sujetos que hoy en día, suponemos, fueron pocos en comparación con la suma femenina.
      El problema que se presenta actualmente en los hogares es un buen tema para comentar. No estaría tan segura que el feminismo es el único “culpable” sino también las economías mundiales. En muchos países, especialmente subdesarrollados, el padre ya no puede ser el único sustento. Sumemos a ello que la gente ya no suele tener culturalmente tantos hijos como antes y el hecho de que vivimos en períodos cada vez más consumistas junto a las tendencias inflacionarias de los gobiernos. Supongo que si le preguntáramos a varias mujeres si su decisión de trabajar se debe al feminismo o no, muchas de ellas responderían que es más por dinero que por imagen social. Sin embargo, no es nuevo oír sobre mujeres que se quejan sobre el trabajo como una suma más a las esclavitud de las mujeres. Con esto se refieren a que salir al mundo laboral no es un reemplazo de las tareas domésticas sino una suma. De hecho en el link sobre “Why do you need Feminism?”, que es una campaña del mismo estilo que su opositora pero donde se incentiva el feminismo, hay una imagen donde alguien se queja de esto y aparece una revista de una mujer vestida muy elegante, al estilo empleada, con una cartera donde lleva a su hijo y varias cosas ocupando sus manos. Si bien es cierto que las parejas más jóvenes, principalmente están cambiando este modelo, no se puede negar que el ideal de ambos sexos sigue vigente, sí, esta vez con más igualdad, porque tanto ella como él, o de ambos sexos, deben saber hacer todas las tareas hogareñas.
      En gran parte, creo que la destrucción del hogar tiene que ver con muchos factores que también incluyen al feminismo. Es cierto que la atención ha recaído principalmente sobre la imagen de la mujer y el falso feminismo solo se ha dedicado a despotricar al sexo masculino sin precedentes. Pero supongo que costumbres y rasgos comportamentales son muy difíciles de cambiar. Modas y tendencias sirven a las industrias y lideran nuestras vidas.
      Muchísimas gracias por comentar 😉

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  2. Soy consciente de que existen más factores en el tema del hogar y los roles, pero mis observaciones sólo querían enfocarse en lo que concuerdo es un mal feminismo. No dije que fuera el único factor, así como tampoco demonizo las nuevas formas que ha asumido la familia, más bien por el contrario, pienso que sus implicaciones son algo ambiguas. Por ello no hablaría de “destrucción del hogar”, sino, como he dicho, de transformaciones y demás, pero pienso que es otro gran tema.
    Acerca de si la mujer vive la experiencia laboral como una extensión o suma de sus obligaciones domésticas, pienso que es muy, pero muy relativo. Yo lo matizaría un poco. La baja en la natalidad de las mujeres más educadas sugiere lo contrario de lo que tu dices, además de que el mismo concepto de lo que califica como “trabajo” nunca es, ni ha sido claro. La conexión del rol “mujer-madre” ya no es tan estrecha como antes, como lo indica el surgimiento de las legalizaciones del aborto por la sola decisión de la mujer.
    Por otro lado, acerca de si lo biológico es o no un obstáculo político y social, no estoy seguro. Las operaciones para el cambio de sexo ya son una realidad, y además, si no se reconocieran las diferencias biológicas pienso que el derecho a abortar, en la mayoría de las partes del mundo, de exclusiva ejecución femenina, no existirían. Así como tampoco las licencias pagas maternales. En este caso es interesante que, dada la existencia de fertilizaciones in vitro y demás, la mujer posea algo así como un monopolio de la vida que puede ser muy perjudicial si se ejerce desde la perspectiva de un mal feminismo. Se me ocurre que son las dos caras del aumento de la autonomía femenina.
    Con todo esto quería observar que muchas veces, los malos feminismos nacen de malas comprensiones de sus opositores: los machismos, que los hay distintos en todo el mundo. Y cuando el “machismo” es algo bastante borroso, difuso y hasta omnipresente, surge algo así como una caza de brujas, y hasta cierta paranoia.
    Gracias a ti por no dejar caer la discusión en un saco roto!

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    • Muy cierto todo lo que has escrito. Fundamentalmente quisiera aclararme a mí misma, ya que reconozco que no he sido del todo concreta. Mis opiniones anteriores no fueron refutaciones de las tuyas. No he percibido ningún tipo de demonización de tu parte sobre la nueva imagen del hogar, todo lo contrario. Lo dicho fue una mera opinión compartida y sí, una refutación de la frase que muchas personas utilizan que es “destrucción de hogares”. Ciertamente es un tema aparte, como bien has dicho, que implica muchos factores. El hecho de que muchas mujeres de mayor educación estén decidiendo no tener hijos es algo que los antifeministas también han culpado mucho ya que esto es una consecuencia, en gran medida, no siempre, de la inclusión de la mujer en el mundo laboral y estudiantil. La gran parte del público feminista que se queja de la suma de labores dentro y fuera del hogar pertenecen a edades mayores, ya que bien sabemos que la difusión de métodos anti conceptivos no era tan amplia como lo es hoy en día. Muchas mujeres mayores, sobre todo en países sub-desarrollados, se han integrado al mundo laboral en años avanzados de sus vidas, esto más que nada por la enorme cantidad de divorcios que se acontecen hoy en día. Es un gran problema porque en esta clase de países, y en casi todo el mundo también, las oportunidades laborales son casi nulas para personas mayores, y no hablo de ancianos sino de gente de los 40 o 50 que carecen de estudios o previa experiencia laboral. Esta clase de quejas feministas las he escuchado mayormente de su parte, pero claro, el tiempo también dicta cuán poco extraño es entonces que en muchas de esas parejas, si es que siguen juntos, el marido siga cumpliendo con el antiguo rol, si es que no han cambiado la mentalidad. Por supuesto, lo citado no es una generalidad, sino datos que he notado en la vida de muchas mujeres de dicha edad en países de este estilo, no tanto en parejas jóvenes.
      La cuestión del aborto es algo que sigue muy en discusión en muchos lugares y que incluso todavía es ilegal en algunos países. Creo que tienes muchísima razón al hablar de problemas definitorios y decisivos entre conceptos feministas y machistas. Este conflicto es el que lleva a tantos desacuerdos y malinterpretaciones entre los diferentes bandos o grupos con sus creencias y pensamientos. Hay muchos problemas y cuestiones que el feminismo comprende que van más allá del poderío de la mujer, pero algunas luchas fanatistas llevan a que el cumplimento, como puede ser la creación de vida artificialmente, no se tome con la debida delicadeza, ya que en situaciones así estamos hablando no solo de cuánto dominio y autonomía ha adquirido la mujer sino que entramos también en debates científicos-morales. Y con esto no significa que me opongo a que las mujeres se realicen intervenciones para quedar embarazadas, por supuesto que no, sino que apunto a que muchas veces se olvidan los matices infiltrados en las temáticas adoptadas por cualquier lucha social.
      Con los problemas entre nuestra biología y el orden social no apuntaba a lo que tú te has referido. Era más bien una premisa general, un debate infinito que siempre nos preguntamos entre nuestros instintos más puros y nuestro código moral. ¿Por qué hice referencia a ello? Porque el feminismo lucha mucho por romper los dogmas sociales del género, y hay ramas que llegan a situaciones extremistas donde, para llevar esta lucha a nuevos planos, apoyan intervenciones o cualidades físicas que mezclen ambos sexos. No es algo que a mí me preocupe o considere molesto, pero muchas feministas extremas terminan criticando a mujeres u hombres por tomar “decisiones típicas” en sus vidas como maquillarse o depilarse (en el caso de la mujer) o entrenar físicamente para tonificar demasiado los músculos en el caso del hombre. Concretamente, cuando vamos por la calle o estamos en lugares públicos no podemos negar que hombres y mujeres siguen obedeciendo patrones de vestimenta y comportamientos, y esto es algo que se ha cumplido desde los inicios de la humanidad. Cuestiones no tan relevantes, siempre y cuando no se peligre algún derecho básico de las personas, pero lo considero interesante para preguntarse a uno mismo cuan conscientes somos de esta decisiones, creyendo que son una respuesta de una “verdadera libertad de consciencia”.
      Nuevamente, muchas gracias por comentar 😀

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