FEMINISMO: La Guerra de los Sexos (PARTE 1)

Feminismo…. Una palabra que al igual que política o religión es capaz de desatar todo tipo de repercusiones, debates y preguntas que no necesariamente deben considerarse inoportunas o indebidas en todos los casos.

El feminismo es un movimiento bastante arraigado en el conocimiento general de las sociedades urbanizadas y desarrolladas, principalmente de Occidente. Esto, obviamente, no significa que esté obteniendo su eficacia buscada en todas las partes del mundo, sino que probablemente el usuario que esté leyendo esto ahora mismo tiene algún mínimo conocimiento de lo que la palabra arrastra y concibe consigo.

feminismo

Considero propicio aludir a su definición oficial a partir de la cual todos estamos habilitados a sacar nuestras propias conclusiones.

Feminismo: <<conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales y económicos que tienen como objetivo la reivindicación de los derechos femeninos, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género>>.

Como muchos lo habrán notado posiblemente, ésta definición ha sido extraída de Wikipedia, ya que la he considerado bastante apropiada.

Etimológicamente, es un neologismo francés formado a finales del siglo XIX, a partir del cual fue acuñada y utilizada en varios escritos, siendo oficialmente acogida en el diccionario de la lengua española en 1914. En ese entonces, era definido como “Doctrina social favorable a la mujer, a quien concede capacidad y derechos reservados ante a los varones”. Más tarde, en 1992 es reemplazada por “Movimiento que exige para las mujeres iguales derechos que para los varones”.

En los últimos tiempos, el feminismo ha sido terreno de diversos debates y conflictos, creando bandos bien definidos y otros no tantos acerca del porqué el feminismo debe seguir siendo aplicado o sobre porqué no. Grupos que defienden el derecho de la mujer y continúan sosteniendo la supuesta supremacía del hombre, mientras que en la otra cara de la moneda nos encontramos con los mismos colectivos invirtiendo los géneros (hombre y mujer) que su lucha propone y significa. Con esto me refiero, a que ha quedado muy claro, especialmente en Internet, el nuevo cariz asumido por la actual ola del feminismo. Podremos hallar argumentos de lo más críticos e intermedios posibles hasta aquellos extremistas donde hombres y mujeres dirán que el feminismo es una farsa y un antónimo de la igualdad. Donde dirán que las antiguas olas tienen su debida justificación dejando en menester a la tercera. O que en los tiempos actuales ya no necesitamos del feminismo. Que se ha convertido en la forma femenina del machismo para lograr la hegemonía de la mujer, como una especia de venganza histórica. También, y uno de los argumentos que más me ha movido personalmente, en aspectos intelectuales, es aquel que sostiene que el feminismo se ha encargado, implícita o explícitamente, a ocultar o quitar la atención sobre las necesidades del hombre y los conflictos o injusticias que lo aquejan, los cuales pueden ser de igual índole al de las mujeres.

Uno de los aspectos más notables cuando podemos leer o escuchar estas defensas en pos o no del feminismo es el uso de cifras. Sí, cifras sacadas a partir de estudios de diversos campos, a partir de encuestas, observaciones, publicaciones, etc. Obviamente, cuando alguien se encarga de defender su postura va a elegir los datos más favorables para aumentar la propia credibilidad. No es algo nuevo o extraño. Lo incongruente, si se me permite denominarlo así, es el uso de dichas cifras y las frases denominadoras generales del tema expuesto. ¿A qué me refiero con esto? He leído varios de estos textos donde he notado que sin importar la postura adoptada, se defiende la premisa “La igualdad es tanto para el hombre como para la mujer” seguido por cifras que o bien, podrán al hombre en un lugar de víctima de casos reales, o viceversa. La cuestión es que, suponiendo que todos los estudios citados sean ciertos o no, podríamos decir que las cifras son verídicas en ambos casos, pero la manipulación de presentación permite que alguno de los dos sexos siempre quede en desventaja. Aclaro que no estoy defendiendo a ningún sexo ni afirmando que exponer cifras es de manipulador y mentiroso. Sino que apunto al empleo ventajoso que puede realizarse con ello.

Por supuesto, también he hallado escritos y demás publicaciones donde esta exposición es de lo más imparcial posible. Hombres y mujeres están en igual condición de desventajas dependiendo de muchos factores como la cultura, la ubicación, propios rasgos de personalidad, personas del entorno, etc.

Dicho esto, espero haber dejado claro que no apunto a ningún objetivo sexista o denigrante o inclusive desigualitario. Reconozco que hablar del feminismo, como he dado a entender con mi introducción, es un tema delicado y controvertido de diversas opiniones y cuestiones. No olvidemos que muchas veces nuestras creencias y principios pueden y deben ser cuestionadas, y muchos de esos huecos han de poder replantarnos lo que solíamos creer y defender.el-feminismo-busca-la-igualdad-entre-ambos-sexos

Otro obstáculo que he observado en susodichos debates es la falta de información. Todos los días y sin necesidad de un futuro en el tema, tenemos material de sobra para hablar al respecto. Ya de por sí, me he propasado escribiendo y ni he llegado a citar algo oficialmente más allá de mis propias aclaraciones. Para hablar del feminismo debidamente sobra decir que un libro sería lo bastante apropiado, como mínimo. Varios eruditos ya han escrito al respecto y siguen haciéndolo. Por lo tanto, resulta muy sencillo pasar por alto algún material de interés para dicho movimiento, lo que nos vuelve a todos proclives a caer en desacuerdo con alguien. ¿Por qué aclaro tanto esto? Porque en todos los portales cibernautas que vayan a encontrar algún debate o presentación al respecto es seguro que como mínimo habrá 5 personas en desacuerdo. Y no siempre el mismo es presentado con el debido respeto. Ni hablar si tenemos en cuenta el género de quien lo presenta, porque no cabe ninguna duda de que, mayormente, cuando un hombre se queja de algún posible defecto en el movimiento vaya a ser acusado de machista, y si hablamos de una mujer, traidora para con su sexo. Mi pregunta es ¿Este encare significa igualdad? Porque parece que la libertad de expresión se ve todavía muy condicionada por los rasgos físico-sexuales. Y esto es algo que puede ser tomado para comentar por cualquier bando sobre dicho tema. Ya sea machista, feminista o hembrista.

Lo cierto es que el feminismo es un movimiento que ha sido duramente golpeado y galardonado por igual. Ha sido exponencialmente tergiversado y manipulado por donde se lo mire. Porque si vemos los resultados hoy en día tenemos de todo. Beneficios y perjuicios. Todo, claro está, porque depende de las manos que usaron al movimiento. El feminismo no es una diosa ni ninguna personificación, es una herramienta de lucha para ambos géneros que, admito, se ha utilizado bastante para defender principalmente a la mujer, pero no olvidemos que ha nacido fundamentalmente en manos del sexo femenino, aun sabiendo que también han existido hombres feministas; pocos en comparación.

Porque varias mujeres hayan utilizado al feminismo como escudo y defensa en reiteradas ocasiones y que de ello haya sido fruto muchísimas falacias sobre el hombre e incluso el feminismo institucionalizado que ha dejado en desventaja al hombre frente a la ley (no siempre), no convierte a este movimiento es el sexismo de la New Age. Trataré de reelaborar lo dicho. Todos tenemos el derecho de expresar nuestra opinión, eso queda claro. Todo movimiento tiene sus defectos y fallas, y el feminismo como tal lo tuvo y lo sigue teniendo, pero no por ello se lo debe condenar en su totalidad. Si nos dedicaremos a criticar los estragos que produce hoy en día no podemos negar e ignorar que lo pretendido no ha sido cumplido en su totalidad aún. Estamos hablando de culturas y países, inclusive donde “feminismo” es una palabra que ni siquiera forma parte de su lenguaje cotidiano. Cuando vivimos en un país cuya cultura y forma de vida es relativamente civilizada, ya que crimen y horror hay en todos lados, es fácil creer que los horrores de los viejos tiempos ya no existen. Porque oír en las noticias sobre niñas que siguen sufriendo de ablación o países en guerra donde las violaciones son aún mayores, cuando oímos de la trata de personas o la prácticamente inexistencia de las mujeres en cargos importantes en países como los del Medio Oriente, sentimos que son solo eso, noticias. Porque siendo honestos, si bien muchos somos conscientes al respecto, no vivimos (en su mayoría) pensando en esto las 24 horas del día. Seguimos con nuestras vidas diarias y si vivimos en países donde el feminismo ha logrado con mayor eficacia sus logros, hablaremos desde la propia experiencia. Entonces cuando oigo a personas diciendo que el feminismo es historia vieja y que las feministas son mujeres victimarias y no viven en el ahora, pienso “¿En qué momento la mujer obtuvo el pleno poderío de todos sus derechos en todo el mundo?”. Y no por esto, significa que el hombre es el único culpable porque no todos los hombres del mundo son violentos, violadores, machistas, bestias y demás. La mujer sigue sufriendo violencia y desigualdad, es un hecho. ¿Quiénes son los culpables? ¿El hombre? Mi respuesta: no. ¿Algunos hombres, mujeres, culturas, religiones, estereotipos? Mi respuesta: Sí. No hace falta viajar a una cultura escondida a la vista para verlo. En las noticias de tu propio país oirás a diario sobre mujeres que sufren de violencia de género, esposas y novias asesinadas por celos o por acoso sexual. Y ni siquiera necesitamos de la violencia activa para nombrarlo. El hecho de que día a día veamos modelos semidesnudos es violencia de por sí. Tanto hombres como mujeres sufren el ideal del físico que debe ocupar determinadas medidas y proporciones, incluyendo ciertos estándares de belleza como la depilación. Sin embargo, este punto es fácilmente discutible porque si hablamos de la vida cotidiana o de las cifras en trastornos alimenticios podríamos afirmar que la mujer sufre mayor presión.312564_295199613841362_205876559440335_1103642_1163515827_n

 

Continuar leyendo en la PARTE II...
FUENTE IMÀGENES: http://pmincorrecto.org
http://significado.net/
https://i1.wp.com/www.enlacejudio.com/

 

 

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