¿Disfrutar trabajando?

Hola Eruditos.

Navegando por Internet, como de costumbre, me encontré con un artículo muy interesante en www.lamenteesmaravillosa.es. Esto quiere decir que todo el texto pertenece a su correspondiente autoría y no es de mi propiedad.

Me parecía muy interesante comentar al respecto puesto que hoy en día existe una especie de “dicotomía” entre el trabajo o deber y el entretenimiento.

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Disfrutar trabajando no es una contradicción in terminis. O al menos así lo creemos algunos “locos” que soñamos con la posibilidad de que nuestra pasión, aparte de alimentar el alma, pueda dar de comer a nuestros estómagos… Pero a menudo se ven como separados el concepto de trabajo y el de placer. De hecho, el origen de la palabra negocio y ocio van en esa línea, ya que el negocio etimológicamente significa el “no-ocio”.

Esta mentalidad nos ha llevado a menudo a pensar que disfrutar es perder el tiempo y trabajar implica estar serio. Por suerte, en los últimos años cada vez son más las organizaciones y escuelas donde se valora la actitud positiva como factor clave para el desarrollo profesional y académico, pero aún hay mucho camino por recorrer… y lo más importante, en el día a día se nos puede olvidar fácilmente por la presión, el estrés, etcétera.

En cuanto a la presencia del aprendizaje o la productividad en el placer…

La mayoría de aficiones están orientadas al puro entretenimiento, y ya no me refiero solamente a los juegos o videojuegos, sino también a los mismos contenidos de Internet y la televisión. Sin duda, es fabuloso disfrutar por disfrutar de vez en cuando, pero es una pena desaprovechar el enorme potencial que tienen los medios audiovisuales de hoy en día: como programas de televisión sobre cultura, juegos de mesa que fomentan habilidades personales, aplicaciones de Smartphone para aprender idiomas o materias escolares…y un largo etcétera

En cuanto a la presencia del placer en el trabajo…

Con la idea de incorporar el placer en el trabajo no me refiero a instalar una mesa de Ping Pong en la oficina, sino realmente a trabajar con pasión y entusiasmo, incorporando en el propio proceso productivo competencias transversales y actitudes propias del juego como la flexibilidad, la creatividad, el compañerismo, la transparencia, el sentido del humor, el saber perder, el saber ganar…

Muchos estudios demuestran que las personas felices en su trabajo rinden mejor, con lo cual es realmente útil tanto para la persona y su bienestar como para la misma organización. No estaría de más que comenzásemos a integrar más y mejor los distintos ámbitos de nuestra vida, aprendiendo de cada uno y enriqueciéndolos unos con otros, para que los niños empiecen a jugar aprendiendo y aprender jugando, y los adultos comencemos a disfrutar trabajando y a divertirnos siendo productivos o aprendiendo. ¿Y a ti? ¿Te apasiona tu profesión y procuras disfrutar de tus tareas diarias? ¿Integras los distintos ámbitos de tu vida? ¿Nutres tus actividades de ocio con amigos, familia, pareja… de aprendizajes técnicos o humanos?

¿Qué opinan?

Personalmente, me parece muy interesante comentar cómo ambos conceptos no son más que construcciones ideológicas de la sociedad. La mayoría de las generaciones viejas suelen decir que la juventud está formada por personas vagas. Se podría realizar toda una investigación al respecto, pero no olvidemos que nos estamos convirtiendo en una sociedad cada vez más opulenta. Antes no había la misma cantidad de distracciones que hoy en día, los medios de comunicación construyen estereotipos que nos dicen qué es lo divertido qué no. A esto sumemos las figuras de los padres, más exigentes en ese entonces.

¿Me refiero con esto que las generaciones anteriores eran mejores que ahora? No. Cada una tiene sus defectos y virtudes, y no olvidemos que todavía existen los padres conservadores.

El concepto de entretenimiento está ligado mayormente al concepto de “rutina”. Si hacer algo relacionado con el ocio se convirtiera en un trabajo probablemente nos aburriríamos. No nos olvidemos que somos hijos del rigor.

Necesitamos usar la estrategia de la tentación, de lo novedoso. Antes se nos enseñaba a trabajar, a estudiar. Y ahora se nos exige eso. Al llegar a la edad adulta, no nos queda nada más que resignarnos a hacerlo. Pero mi pregunta es ¿Y si nos hubieran dicho desde el nacimiento que estudiar, leer, investigar y demás es divertido? ¿Y por qué todo lo que hacemos debe ser divertido? ¿Se dieron cuenta que la típica estrategia de marketing usa esta patraña? Ves un comercial de libros de aprendizaje infantil y te dicen que comprándolos tus hijos aprenderán DIVIRTIÉNDOSE. Te promocionan una manera de comprar productos de manera online y el locutor dice “Ahora, comprar es más DIVERTIDO”. ¿Hasta qué punto se busca la diversión y hasta qué punto se lo asocia con la “comodidad”?

Existen personas como yo que vemos este tipo de cosas como algo divertido, pero más allá de esa opinión personal, aceptamos como “una realidad universal” el hecho de que eso no es la “diversión normal”. No les voy a mentir, trabajar como en una línea de ensamblaje o estudiar sin descanso no es divertido para ninguna persona en su sano juicio. Hay una diferencia entre gustos y “convencimiento deliberado”. Lo repetitivo explota tanto al deber como al entretenimiento.

Algún día, tendremos que dejar de asociar al entretenimiento con el medio masivo de distracción y con su forma de mantener ignorante y apática a la gente. Si lográramos ese equilibrio relativo, tal vez el mundo dejaría de estar sumido en esa resignación y visión pesimista o “adaptativa” de la vida.

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