DEEP WEB: el lado oscuro de la red

“La libertad consiste en poder hacer lo que se debe hacer”

-BALTASAR GRACIÁN

“La libertad es el derecho que tienen las personas de actuar libremente, pensar y hablar sin hipocresía”.

-JOSÉ MARTÍ

La Deep Web… Crímenes por aquí, ideas libertarias por allí, leyes digitales repartidas… la revolución humana dentro de la era digital.

De ello se trata “Deep Web”, el documental dirigido por Alex Winter y estrenado este mismo año.

La película se interna en los misteriosos rincones de lo que se denomina la “Deep Web”. Para quienes no lo sepan, se trata, tal como lo indica su nombre, de la “Internet Profunda”. Es decir que es una porción considerablemente grande de Internet, la cual supera a la Surface Net, la Internet superficial en la cual navegamos normalmente.

Siendo 500 veces más grandes, la Deep Web, comprende una base de datos cuyos motores de búsqueda comunes, como Google o Bing, les resulta imposible acceder. Pues, los únicos medios son códigos, la proxyficación de muchos proxys y el uso de pseudónimos de nivel superior, como “.onion”, desarrollado originalmente por la Armada de los Estados Unidos.

Esto, visto desde un punto de vista básico… La información de la Deep Web consiste en plataformas dinámicas cuyos datos resultan imposibles de indexar, y por tanto de rastrear.

Uno de los mayores problemas que manchan la reputación de la Deep Web y alientan la proliferación de mitos, provocando que el uso de este término sea como nombrar un lugar oscuro dentro de las profundidades de la Tierra, es que facilita los crímenes. Pues, por un lado, los flujos de información son lo suficientemente rápidos y cifrados como para no dejar rastro. En este plano sumemos un nuevo actor, el “Bitcoin”, una moneda electrónica 99% efectiva que permite que compradores online realicen compras de manera “anónima”, garantizando la efectividad de la oferta y demanda privada. Existen otros bancos online, pero el más famoso, desde el 2012, es Bitcoin. Estos recursos son los que facilitan las compras ilegales, entre ellos, el tráfico de drogas.

En otros aspectos, la Deep Web es un lugar libre de leyes, a excepción de contratos o normas que los mismos usuarios pueden hacer, esta misma cuestión es de la que se habla en el documental. Es en este punto donde comenzamos a notar la nueva dimensión de existencia del ser humano. Los derechos y leyes de la política y la ciudadanía se volvieron obsoletos. Parece que finalmente estamos llegando a la cumbre de las tan desarrolladas visiones distópicas post-apocalípticas tecnológicas de los cyberpunks.

Otros lados oscuros de la “Dark Net”, corresponden a la presencia de sicarios o el fácil acceso que se tiene a la pornografía infantil u otros contenidos referidos a asesinatos, parafilias, etc.

En otros términos, nos encontramos con la ausencia de censura y la enorme accesibilidad de información, dependiendo de los niveles de la Deep Web. En los niveles más profundos podemos encontrar archivos secretos de gobierno o académicos. Y esto último es lo más discutido y comentado por la filosofía libertaria.

El documental citado, abarca en aspectos generales, esta visión panorámica de la Deep Web. Pero, a lo largo del mismo, se nota cómo el hilo de desarrollo se dirige al mercado negro más famoso, en sus tiempos, de tráfico de drogas: Silk Road, que en inglés significa “Ruta de la Seda”, en honor a la red de rutas comerciales históricas organizadas a partir del negocio de la seda china desde el siglo I a.C., por todo el continente asiático, desde, valga la redundancia, China hasta los reinos hispánicos europeos. Este matiz de significados se debe al alcance mundial de este mercado negro.

Silk Road fue lanzado en 2011 y podía ser accedido por cualquier usuario de TOR. Según el documental, no se sabe con certeza quién fue el creador, pero, en su apogeo, el administrador era “Dread Pirate Roberts”, quien fue identificado como Ross Ulbricht, según el FBI, y luego de que el sitio se cerrara, su reintegración fue recibida con menos popularidad que antes, ya que otros mercados como SheepMarket y The Black Market Reloaded habían cobrado fama durante su ausencia.

El documental inicia con un discurso del ciberpunk británico Amir Taaki, donde argumenta como muchos fascistas se ocultan bajo la apariencia de “caballeros blancos”, y anuncia de que es momento de que la “clase tecnológica” recupere su soberanía.

En un primer momento, Alex Winter, buscó centrarse en la Dark Net, Bitcoin, la encriptación, criptomonedas, etc. Pero a medida que sus investigaciones avanzaron, se dio cuenta que el significado que ostentaba la historia de Ross iba más allá de un mercado ilegal de drogas.

En sus palabras: <<(…) Entonces, lo que sentí que era lo correcto por hacer, éticamente y como un narrador, era presentar una imagen de este momento extremadamente extraño en el tiempo. Hubo personas reales allí. La mayoría de ellos estuvieron involucradas en la privacidad y el anonimato de Internet antes de que Ross Ulbricht lo estuviera.

Esto es lo que ellos piensan. Esto es lo que el gobierno piensa. Esto es lo que los libertarios piensan. Esto es lo que los criptoanarquistas piensan.

Esto es lo que todos los principales jugadores del mundo piensan.

Éste es un film que no pretende ser frustrante, pero no pasa desapercibido, que en este caso, resulta frustrante en muchos niveles>>.

Las últimas líneas dan a lugar a pensar que el propio Alex Winter se contradice a sí mismo. Pero no, lo único que afirma y trata de aclarar es que su documental es uno de los más críticos posibles. No lo enmascara bajo un sombrero blanco o uno negro. Esto puede ser validado en la gran cantidad de filmaciones a columnistas y especialistas en criptografía que encaran el lado bueno y el lado malo de la Deep Web.

El film presenta el tema desde un punto de vista filosófico y político-diplomático. Silk Road no es visto solo como un mercado negro de drogas, sino como una manifestación de la revolución digital, como una nueva unión de las personas.

Dread Pirate Roberts incluía muchas reglas en el sitio, evitando cualquier clase de acto relacionado con asesinatos o pornografía infantil. Es en todo este bullicio donde encontramos las inserciones de sus ideas libertarias, presumiblemente económicas libertarias.

Para entenderlo mejor, el libertarismo es una rama de la filosofía, cuyo pionero, según algunos estudiosos, fue Locke, quien creía que en el Estado de la Naturaleza, todos los hombres eran libres e iguales. Pero el libertario contemporáneo más influyente fue Robert Nozick, con su trabajo titulado “Anarquía, Estado y Utopía”.

El libertarismo, políticamente, se enfoca en la vigencia suprema de la libertad individual, cuyo límite es el derecho ajeno. Partiendo del liberalismo clásico y la filosofía anarquista, se aplica el principio de no agresión, es decir, toda relación humana debe ser producto de pactos a voluntad, y la fuerza solo puede usarse en defensa propia o cuando se incumple algún contrato.

Con estos principios, los libertarios se oponen a cualquier intervención por parte del Estado en decisiones referidas al cuerpo y los bienes.

La Deep Web, escondida de cualquier clase de ley, es la dimensión idónea para estos principios, más allá de las posibilidades criminalísticas.

Ross se enfocaba, principalmente, en la teoría económica liberal, desarrollada durante la Ilustración, en el siglo XVII, y elaborada por Adam Smith, un profesor de Lógica y Filosofía Moral formado en Glasgow y Oxford.

Sin embargo, el país que más sobresalió bajo este modelo fue Francia. Smith consideraba que la conducta humana obedece al egoísmo, la conmiseración, el derecho de ser libre, el sentido de la propiedad, el hábito del trabajo y la tendencia al intercambio. Pensaba que el hombre en libertad, conduce al bien común, en función de su propio beneficio. De esta manera, el ser humano es conducido por una mano invisible a promover un fin que no entra en su propósito, el bienestar general. Estas bases liberales son las que lo llevaron a idear la libre interacción entre oferentes y demandantes, sin ninguna intervención por parte del Estado.

Otro tópico ilustrado es la guerra del narcotráfico. Silk Road era visto por Ross y sus defensores como el “arma piadosa” contra esta guerra. Y para legitimar ello, se incluye a Neill Franklin, director de LEAP, una asociación policíaca a favor de la legalización de las drogas.

Neill asegura que luego de sus experiencias trabajando como policía de Maryland, la prohibición de las drogas resulta contraproducente para la seguridad pública. En este contexto se abarca la violencia policiaca. Planteado en este contexto, el consumo de drogas parece algo inevitable, así que, legalizarlo en el medio online, luce como una alternativa menos dañina que la presente.

Como dijo Winter en una entrevista: << (…) No es blanco o negro. Silk Road fue el trabajo de personas jóvenes, inteligentes y de mentes idealistas que no estaban allí solo por dinero. Ellos realmente buscaban cambiar el mundo. Eso no significa que ellos son increíbles. Sólo es un hecho. Y el hecho es que Silk Road lo logró. Ha cambiado al mundo. Ya hay una proliferación de mercados online que están comenzando a descentralizarse de una manera muy efectiva como para detenerse. Estamos en la infancia de esta era.

¿Es eso bueno? ¿Redujo el crimen e hizo el tráfico de drogas más seguro? Claro que sí. Ha removido muchísimo el daño y la violencia que conlleva comprar drogas de distribuidores y vendedores del mercado negro. ¿Es una especie de panacea para el mundo de las drogas? Claro que no. ¿Está completamente alejado de los aspectos oscuros de las droga a partir de la interacción con el vendedor? Claro que no. ¿Pero tuvo algunos aspectos beneficiosos y positivos en el mundo de las drogas? Sí, lo tuvo. ¿Lo tendrán otros mercados? Sí, lo tendrán, también>>.

La forma de actuar del gobierno y el FBI no se sabe con certeza, y es un punto que se plantea en el film. No se sabe si la cuarta Enmienda (garantía de la constitución estadounidense que solo permite investigaciones o registros en búsquedas supervisadas por jueces y bajo una “causa probable”) pudo haber sido violada, y si se hallan usado métodos ilegales como el hackeo.

En mi opinión personal, el documental esconde muchos aspectos importantes. No solo se habla de la Deep Web como un lugar oscuro que facilita el crimen, sino también como un arma en contra del fascismo y la dictadura. Tenemos mucha historia para ser conscientes de que ningún sistema se puede adaptar a las necesidades del ser humano. Como afirmaba Nozick en su tesis: “si se quiere preservar la libertad no se puede sostener ningún “modelo” de distribución y, además, que cualquier modelo que se elija o se imponga es injusto”.

El ser humano merece el derecho de privacidad y libertad, tanto para expresarse, como para informarse, y poder elegir. Estas elecciones no deber girar alrededor de las opciones más mundanas como marcas de ropa, autos, comida… Estas opciones deben girar en torno a los rincones más profundos de nuestras personas. No eres lo que vistes, no eres lo que comes, o lo que tienes, eres lo que piensas y lo que sientes.

¿Cómo podemos estar seguros de que lo que pensamos ha nacido verdaderamente de nosotros? Vives rodeados de medios de comunicación con limitaciones. Vives bajo reglas morales y éticas. Has tenido una educación por parte de mayores. Vives bajo una cultura impuesta. Vives en esta nueva era.

Nunca sabremos si lo que mostramos como seres humanos puede ser distinto. Pero… ¿si no lucháramos tanto contra nuestra naturaleza, no sería este un mundo menos tensado y entrópico?

La libertad nos asusta en el fondo, y es muy difícil no confundirla con el libertinaje.

No estoy segura que legalizar la venta de drogas sea una de las mejores medidas posibles, pero es cierto que la violencia policíaca se reduciría. Lo “antiético” de la situación es que se estaría legitimando el daño auto infligido. Otro riesgo es que las personas bajo el efecto de las drogas sufren daños irremediables en los circuitos cerebrales, y por ende en el comportamiento. No es raro oír casos de asesinatos o ataques por parte de gente drogada.

La polémica del tema va muy lejos. Y cualquiera podría pensar que Ross y todos los libertarios podrías haber empleado otros medios para manifestar y defender sus ideas, más allá de un mercado de drogas online. No estoy segura si solo se trató de una estrategia para hacerse escuchar o de una excusa para disfrazar sus intenciones.

Tal vez el único medio para hacer que el mundo oiga es tomar las armas y prepararse para la guerra. Como dice el dicho “Si quieres paz, prepárate para la guerra”.

<<Algún día, podremos ser un faro de esperanza para los oprimidos del mundo, así como muchas de las almas oprimidas y abusadas que han encontrado refugio aquí.

¿Pasará del día a la noche? No. ¿Pasará en una vida? No lo sé. ¿Vale la pena pelear hasta el último aliento? Por supuesto.

Una vez que vislumbras lo que es posible, cómo podrías hacer lo contrario>>.

DREAD PIRATE ROBERTS

IMAGEN FUENTE: http://ia.media-imdb.com/

OTRAS FUENTES: http://www.deepweb.es/

www.wikipedia.org

http://www.csmonitor.com/

http://elbitcoin.org/

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LA POLICÍA DEL PENSAMIENTO

<<Tener algo por cierto, mientras exista un solo ser que se negaría si pudiera, pero a quien se le impide hacerlo, es afirmar que nosotros y los que piensan como nosotros somos los jueces de la verdad. Pero jueces que resuelven la cuestión sin escuchar a una de las partes>>.

John Stuart Mills, filósofo autor de estas palabras en su libro “On Liberty” 1859.

¿Cómo puede el ser humano estar seguro de que su opinión es lo más próximo a la verdad objetiva sin conocer todos los puntos de vista posibles? Es la misma situación que se presenta cuando deseamos opinar sobre algo o prevernos sobre la calidad de alguna película o libro, oyendo las experiencias de otras personas.

¿Es posible que muchas veces nuestras experiencias se vean influenciadas por estas opiniones previas? Cuando vamos al cine, preparados para ver aquella película tan esperada, y de repente oímos a los anteriores espectadores saliendo de la sala, mientras comentan sus críticas nefastas, contagiándonos la energía negativa que puede plantar un cuestionamiento en nuestras mentes o un colosal derrumbe a nuestro entusiasmo.

John Stuart Mills concebía la libertad de expresión como el elemento esencial para descubrir la verdad. Filósofos de la Ilustración como Pach, Montesquieu, Voltaire y Rosseau sostenían que era el pilar para el avance de las artes, las ciencias y la auténtica participación política.

Como estos pensadores, sostengo los mismos principios. Desde un punto de vista general, claro está. Pero… ¿Hasta qué punto podemos afirmar que una sociedad conserva su estado de democracia reafirmando la censura indirecta y directa?

Claro que existen casos donde la censura puede resultar razonable. Pero, en dichas situaciones, estamos hablando de censuras críticas que no deben dejar de lado el objetivo fundamental: informar a la sociedad de una manera lo mayor imparcial posible.

¿A qué me refiero con imparcial?

Está claro que los medios de información del mundo dependen de los países y las culturas. Cada medio difundirá información de acuerdo al índice de popularidad, los valores dominantes y los objetivos políticos y propagandísticos. Por ejemplo, es muy común que según la inclinación política del canal de televisión que transmita algún noticiero, presente noticias, cuyo contenido y discurso incluya repetidas apologías negativas o a favor del gobierno vigente. Lo mismo ocurre en la prensa.

Censurar significa intervenir en los mensajes para “corregir” o “conducir” los discursos de acuerdo a la ideología imperante. Es un recurso primordial para la dictadura, que actualmente predomina en un sentido indirecto, al menos en gran parte del Occidente. Es una censura “invisible” que funciona mediante la extorsión a aquellos medios de comunicación que puedan peligrar la imagen de alguna entidad.

Encontramos varios tipos de censura, uno de ellos es la moral. La más controvertida de todas, ya que se refiere a la eliminación de material obsceno o que se considera moralmente cuestionable. Es la que se emplea para establecer el rango de edad “apto” para ver determinado material. Con este principio se censuran libros, películas… O se incluyen advertencias al principio. En mi opinión, es ridículo establecer que el rango mínimo sea a los 18 años. Es obvio que esto es una generalidad, pero el hecho de cumplir 18 años no significa que nos hemos zambullido de cabeza en la madurez plena. De un día para el otro no somos más sabios. Decir que la sabiduría se gana solo con la edad es una de las mayores falacias. La sabiduría se gana con las experiencias y el poder de análisis. No todos tenemos la suerte de vivir vidas plenas e inocentes, en algún momento debemos madurar y aceptar el horror.

¿Es realmente correcto prohibir contenido de esta manera a los menores? No sugiero que se les permita ver imágenes con contenido violento o de desnudez. Pero ¿Realmente estamos beneficiando su desarrollo intelectual retrasando la cruda verdad? En algún momento se enterarán de temas como la muerte violenta, el sexo, las drogas… ¿No es mejor acompañarlos en este aprendizaje desde el comienzo y a través de pequeños pasos? Postergarlo para la mayoría de edad, supone, en mi opinión, un estado de letargo que pone en peligro la formación de la personalidad de la persona. ¿Por qué se dice que la adolescencia es la etapa más dura en la vida de un ser humano? No es solo por el hecho de tener que afrontar cambios físicos y emocionales, o tener que ingresar a la vida adulta, sino que se debe también, a tener que aceptar realidades muy crudas y nuevas que destruyen la visión del mundo que teníamos. ¿No hubiera sido más sencillo que nos hubieran acompañado desde el principio? Ingresar en una nueva etapa aumenta la curiosidad, y tarde o temprano, terminamos descubriendo la mayoría de las cosas por nuestra propia cuenta. Estas revelaciones son las que inculcan aquel sentimiento de traición y shock. Y la aceptación es lo que lleva a la crisis, la pérdida de la bella ignorancia e inocencia.

Un niño por sí mismo, es obvio que tendrá dificultades para asimilar estas nuevas realidades, pero esto depende también de la imagen que le demos a estos tabúes. Los vicios son totalmente naturales en el ser humano, y una buena guía durante la infancia es lo que se necesita para mejorar esta angustia que oprime a la sociedad. Pero no debemos irnos de un polo al otro.

En épocas anteriores, el contenido explícito o implícito de sexualidad en la televisión era mucho menor. En los tiempos modernos resulta totalmente extraordinario no ver, por lo menos, alguna publicidad donde aparezca una mujer semidesnuda haciendo o diciendo cosas con mensajes subliminales sexuales. Hoy en día, somos continuamente bombardeados por esta clase de contenido, reforzando los aspectos más atroces de la sociedad. Pues, una vez más, se censura lo que resulta conveniente política e ideológicamente. Somos capaces de negar a un menor poder ver una película para mayores, y luego permitimos que observen el bombardeo mediática de shows televisivos machistas y transgresores de los derechos humanos, donde se promueve la estupidez.

Casos en donde esta clase de censura sí resulta lógica y estoy a favor, son aquellos concernientes a la pornografía infantil o donde las personas sean forzadas. Películas donde se hieren a animales…

Por otro lado, nos encontramos con la censura política, aquello que los gobiernos precisan aplicar para impedir la libre expresión e influir sobre la opinión de los ciudadanos, evitando una posible rebelión. De esta manera, se logra efectuar el control de las masas y crear una falsa imagen de honestidad sobre los líderes, suprimiendo toda publicación u opinión negativa.

Otra censura, predominante es la religiosa. Aquella, la cual está muy presente en el Oriente Medio, y se basa en el rechazo a toda publicación que ofenda la religión predominante.

Luego, nos encontramos con la censura a la educación. Muchos libros suelen plantear los temas desde un punto de vista influenciado por la historia personal de la nación o por los intereses gubernamentales. Por ejemplo, no es lo mismo que Japón hable del Holocausto Nuclear a Estados Unidos. En estos textos se suelen pasar por alto muchos detalles para manifestar a la nación como la víctima o la ganadora sin incluir los detalles sórdidos del asunto.

En la cultura popular y la música la censura es implacable y se refiere especialmente a la moralidad o la política del contenido.

De esta manera, podemos seguir enumerando casos. Lo cual demuestra el alcance de poder que las autoridades tienen.

La libertad de información y expresión es un derecho fundamental señalado en el artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y las constituciones de los sistemas democráticos.

La disponibilidad de información es el único medio que posee el ser humano para comprender si una idea es verdadera, relativa o mentira, como proponía Oliver Wender Holmes Jr. Y Louis Brandeis.

Es cierto que este argumento presupone una debilidad, la cual indica que la información expuesta carece de igualdad entre sus datos, al haber medios con mayor popularidad o facilidad de dirigirse a la gente. Es aquí donde los Estados deberían regular el acceso o la cantidad de emisiones posibles. Sé que es una idea un tanto izquierdista de igualdad, pero pienso que es la única manera de garantizar que la cantidad de emisiones no tenga influencia sobre la opinión del público, cuyo convencimiento puede ser alterado por ello. No obstante, seguimos hallándonos frente a un argumento débil puesto que los líderes que controlan esta frecuencia podrían estar ligados a partidos políticos o bandos de opinión. Resulta difícil imaginar una regulación justa sin corrupción alguna.

La libertad intelectual es la única que puede garantizar la formación del ser humano, tanto en su personalidad como en su sentido crítico. Mentes cerradas son más sencillas de dirigir.

No obstante, lo más polémico de la censura, es la moral y la ética.

Los medios de comunicación suelen justificar la censura con el respeto a las personas implicadas. Pero lo cierto es que, es muy común que la censura gire en torno a la fama de la persona y su nacionalidad. Rasgo típico de división intercultural, donde la gente se siente más afectada cuando ven morir o sufrir a alguien de su nacionalidad y no de otra parte del mundo, como si no fueran seres humanos. Gran parte de estas decisiones giran en torno a evitar el pánico colectivo en contra del gobierno propio, pero sí a favor del gobierno enemigo. Por ejemplo, en la programación estadounidense es muy común ver contenido anti-islámico. También podemos hallar una gran variedad de videojuegos donde se incluyen retos de batallas en Irak, Irán…

Informar al público de un hecho no debe implicar, necesariamente, la incorporación de detalles inescrupulosos. Por ejemplo, si estamos hablando de un asesinato, no es imperativo incluir una foto del cuerpo fallecido. Estos elementos no son más que adornos que buscan impactar al público para, nada más ni nada menos, que influir sobre la opinión. Y con ello, hablamos de rating. Temporadas donde los medios informativos ignoran gran parte de lo que sucede en el mundo para acosar a la gente con su programación repetitiva en torno al tema polémico que ha ganado la fama de la época del año. Esto suele pasar con casos de desapariciones o asesinatos de menores, ataques terroristas, guerras…

Uno de los más célebres escritores, reflexivos en estos aspectos, y luchador contra la censura, fue George Orwell, conocido por sus libros “Rebelión en la Granja” (el cual había tenido muchas dificultades para ser publicado) y “1984” (con su conocido término “La policía del pensamiento”).

En su prefacio sobre “Rebelión en la Granja”, había escrito:

<<Obviamente no es deseable que un departamento gubernamental tenga capacidad censora (salvo en casos concernientes a la seguridad, a lo que nadie se opone en tiempo de guerra) sobre libros no subvencionados oficialmente. Pero el principal peligro para la libertad de expresión y de pensamiento en este momento no es la injerencia del Ministerio de Información o de cualquier otro organismo oficial. Si los editores se esfuerzan en no publicar libros sobre determinados asuntos, no es por miedo a ser procesados, sino por temor a la opinión pública. En este país la cobardía intelectual es el peor enemigo al que tiene que enfrentarse un escritor o periodista, y ese hecho no parece haber recibido la atención que merece.

            Cualquier persona ecuánime con experiencia periodística admitirá que durante esta guerra la censura oficial no ha sido demasiado quisquillosa.

            Lo siniestro de la censura en Inglaterra es que en su mayor parte es voluntaria. Las ideas impopulares pueden silenciarse, y los hechos inconvenientes mantenerse en la oscuridad, sin necesidad de prohibición oficial.

            La misma censura aplicada en la prensa británica, funciona también en los libros y las revistas, igual que en las obras de teatro, la radio y las películas. En cualquier momento determinado hay una ortodoxia, una serie de ideas que se considera que las personas biempensantes aceptarán sin discusión. No es que esté prohibido decir esto, aquello o lo otro, sino que <<no se hace>>. Cualquiera que desafíe la ortodoxia dominante se ve silenciado con una eficacia sorprendente.

            En este momento lo que exige la ortodoxia dominante es una admiración acrítica de la Rusia soviética. Cualquier crítica seria o revelación del gobierno soviético es prácticamente impublicable>>.

 

            Los medios de comunicación suelen ser los más antidemocráticos del mundo. Y personas como escritores, periodistas, cantantes, protestadores políticos, defensores del medio ambiente, blogueros, y muchos otros intelectuales y defensores de esta libertad deben sufrir las consecuencias como la persecución política, el exilio, la extorsión, y en casos extremos, la desaparición y el asesinato.

Ejemplos hay muchos, como Edward Snowden, el consultor tecnológico estadounidense cuya fama se debe a las revelaciones que hizo sobre la CIA y la NSA. Este joven, se ha declarado a sí mismo, un gran defensor de la privacidad y la libertad intelectual. ¿El resultado? Ahora vive exiliado de su país, en Rusia, junto a su novia.

La verdadera libertad del ser humano solo puede lograrse permitiendo que cada uno desarrolle su propia opinión, derivando en una mejor toma de decisiones personales. La gente no sabe lo que quiere hasta que se lo muestran. ¿Cómo pueden entonces creer que algunos países son mejores que otros sin conocerlos? ¿Criticar culturas sin haber oído los argumentos defensivos? Sí, estamos hablando de prejuicios… ¿basados en qué? En la opinión y la imagen difundida. No es casualidad que la opinión que tengamos sobre los países imperialistas y las grandes potencias sean más positivas que aquellos países subdesarrollados como en América Latina.

Lamentablemente, la censura crítica que respete valores sin dejar de informar sigue siendo una gran utopía. Pero algún día, deberemos dejar de lado la necedad reinante para abrir nuestras mentes y atrevernos a rompen los paradigmas impuestos socialmente hacia todos las ramas humanamente posibles. El humano solo puede evolucionar siendo capaz de cuestionarlo todo y defendiendo sus mayores derechos. Sin responder a las pautas que se nos han enseñado. Nadie dijo que es algo sencillo, pero ya es momento de que se comience a tomar conciencia sobre la gravedad del asunto. Mientras más sean quienes cuestionen esta censura, mayor será el flujo de información, y su correspondiente desarrollo.

“Corregir” implica que solo existe un único juez y una única verdad. Pero tu verdad puede que no sea la misma que la mía. ¿Alguno de los dos está mintiendo? Si tú ves un 6 y yo veo un 9 ¿estamos mintiendo? No, todo es una cuestión de percepción, pero ¿qué tal si no te permito que mires mi nueve desde tu perspectiva? Verás lo mismo que yo entonces.

No aceptes el 9 pasivamente. Es hora de destruir a la policía del pensamiento y tomar la realidad que nos pertenece. Como hubiera dicho Francisco Zarco “La libertad de información no solo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”.

IMAGEN FUENTE: http://guatemalademos.org/

“EL COLAPSO DEL MUNDO”

    ¿En qué termina nuestro mundo?…

mundo-interior

Siempre pensé que en este universo existen personas capaces de desbordar y destruir tu mundo. ¿Puede suceder esto hasta el último de nuestros días?

A veces me pregunto, cuando esa persona desaparece, si su recuerdo latiente puede seguir alterándonos o en realidad no somos más que nosotros mismos descubriendo y tratando de recomponer los destrozos y el orden.

¿Y si fuéramos solo nosotros los que desordenamos todo? La fuerza de esa persona puede empujarnos a terrenos inhóspitos de la vida o de nuestros pequeños universos internos.

    ¿Somos sólo nosotros quienes le damos ese poder?

    ¿Es una cuestión de rivalidad de fuerzas? El momento en el que cedes. El momento en el que abres las puertas de tu mundo, implorando que esa persona lo cambie todo. Lo llene de color.

Otras personas nos visitan, nos miran y nos llenan de palabras. Palabras FILOSAS, PESADAS, LIVIANAS como plumas… Las plumas no hacen más que acariciar. Todos anhelamos esa destrucción . Sin destrucción no hay creación. Un mundo estancado, no es un mundo. Lo que no queremos es la destrucción solitaria.

Algunos vendrán a nuestro o tu mundo. Lo llenarán de cosas, ahogándote. Otros te robarán, dejándote lleno de huecos. Un cuerpo ocupa demasiado espacio. Todos dejan residuos tóxicos y no es sencillo purificar.

No hay pausa, sólo poesía y tragedia. Muchos visitarán tu casa, tu hogar, tu mundo… Será un infierno o un paraíso por sí mismo. ¿Es tan difícil unir dos mundos?

El choque de galaxias solo trae caos consigo. La relatividad de la independencia y la unión es como hablar de la física. ¿Existe o no?

¿Con qué derecho vienen a desordenar todo dejándote sin guía? Ahora pasarás tu vida entera tratando de aprender.

El secreto está dentro de ti, y todo este caos te conducirá en un camino interno de conocimiento.

Las fuerzas de la naturaleza son un gran misterio para cualquier mortal. Pero sabemos que son las únicas que le dan forma a la realidad que conocemos. Todo requiere transformación, y ello lleva a la destrucción.

Cada vez que luchas te debilitas. Cada derrota, cada victoria la reúnes como una pieza más de tu vida que formará parte de tu hogar. Quien venga te hará ver ello como un elogio de tu fortaleza, o como algo sin mero valor… tal vez como algo nuevo. Algo que nunca tuvo realmente un valor por sí mismo, sino uno que tú le diste. Son ellos quienes más nos confunden. Porque no vienen a destruirnos ni amarnos, vienen a convertirnos a nosotros mismos en un arma potencial de destrucción. Cuando te permita ingresar en su mundo, estarán acabados.

Encontrarás muchas mansiones, y si ves en ellas tu rostro, sabrás que alguien tomó un pedazo de tu destrucción.

Perdidos en nuestro propio hogar…. ¿cómo no extraviarnos entonces en el mundo exterior?

Imagen extraída de www.elfactorhumanoburgos.com/